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jueves, 18 de octubre de 2012

Día Mundial de la Salud Mental

El pasado 10 de octubre se celebró el Día Internacional por la Salud Mental. La celebración de este día trata de sensibilizar al público acerca de los problemas de salud mental y se fomenta el debate sobre los trastornos mentales y las inversiones en servicios de prevención, promoción y tratamiento.

Este año, 2012 se celebra el 20 aniversario de la conmemoración de este día.  La Federación Mundial de la Salud Mental ha dedicado este día a la Depresión: una crisis mundial. El objetivo es concienciar sobre la necesidad de brindar más atención a la depresión, como crisis internacional en aumento, y estimular a los gobiernos y a la población civil a que se enfrente a la depresión.

A través de este informe se hace especial hincapié en el hecho de que se trata de una enfermedad que puede ser tratada con éxito. La depresión es un trastorno mental muy común que puede tener consecuencias severas, afecta a todos y todas sin distinción étnica, racial, geográfica o socio económica, e impone una carga económica significativa a nivel mundial, no sólo a los individuos afectados, sino también a sus familias, empleadores y sistemas de salud. Además, si no se recibe el tratamiento adecuado, puede ser causa de peligrosidad para uno/a mismo/a o para terceros. 




Salud Mental en cifras
En cifras, hay que recordar que el 22% de la población padece episodios de ansiedad y depresión en algún momento de su vida y, son éstas, las principales causas de discapacidad en todo el mundo y la cuarta parte de las visitas a los centros sanitarios.
Estos datos publicados por la O.M.S. evidencian que 1 de cada 4 familias posea al menos un miembro con un trastorno mental diagnosticado. Esta realidad hace que, como cada año, se lance un mensaje a la población de la necesidad de entender la salud mental como parte fundamental en nuestra calidad de vida y por tanto, la necesidad de cuidar de ella a través de programas de prevención e información.
La depresión afecta a más de 350 millones de personas de todas las edades y en todas las comunidades, y contribuye de modo significativo a la carga mundial de morbilidad. Se dispone de tratamientos eficaces contra la depresión, pero el acceso a ellos es problemático en la mayoría de los países, y en algunos solo lo reciben menos del 10% las personas que lo precisan.
Por todo ello, debemos plantearnos invertir en salud y bienestar , siendo la manera más efectiva de prevenir este tipo de malestar. 
"Dedícate un tiempo". http://www.omanancial.org/html/





















lunes, 1 de octubre de 2012

Ansiedad y depresión principales causas de baja laboral


Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los problemas de ansiedad, depresión y otros trastornos asociados, constituyen las principales causas de incapacidad laboral temporal y permanente en los países desarrollados. Se estima que entre el 50% y el 60% de las ausencias al trabajo que se producen al año se deben a estos problemas, lo que se traduce en graves pérdidas para las propias empresas al implicar una mayor rotación de personal, una reducción en el desempeño y la productividad, un aumento de las prácticas laborales inseguras y de las tasas de accidentes, un mayor número de quejas de los clientes, un incremento de los costes en formación de los trabajadores sustitutos, etc. A su vez, el mantenimiento del puesto de trabajo para las personas con trastorno mental constituye un factor clave para su recuperación y para evitar su estigmatización. 



Por todos estos motivos resulta de interés estratégico que los responsables políticos adopten medidas que permitan evitar el número de bajas laborales asociadas a problemas de salud mental comunes. En esta línea de actuación, expertos de diversos países de la Unión Europea han elaborado tres guías dirigidas a los profesionales sanitarios de Atención Primaria, a los responsables de las organizaciones y empresas y a los propios trabajadores afectados, en las que se proporcionan medidas y recomendaciones básicas, así como recursos de interés, para evitar la baja laboral de los trabajadores con trastorno mental leve o moderado.

 En este contexto, tal y como recogen estas guías, resulta de interés fundamental reforzar la coordinación entre las políticas sanitarias y sociales, mejorar la formación de los profesionales de Atención Primaria, mejorar la concienciación de las personas que sufren ansiedad o depresión mediante programas de psicoeducación, aumentar la participación del paciente en la toma de las decisiones sobre su tratamiento, potenciar los entornos de trabajo saludables, incorporar la salud mental a la evaluación de los riesgos laborales, permitir la flexibilidad en la reincorporación laboral, evitar la estigmatización de las personas afectadas en los lugares de trabajo y facilitar el acceso a programas de tratamiento psicológico , entre otros.