Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los problemas de ansiedad, depresión y otros trastornos asociados, constituyen las principales causas de incapacidad laboral
temporal y permanente en los países desarrollados. Se estima que entre
el 50% y el 60% de las ausencias al trabajo que se producen al año se
deben a estos problemas, lo que se traduce en graves pérdidas para las
propias empresas al implicar una mayor rotación de personal, una
reducción en el desempeño y la productividad, un aumento de las
prácticas laborales inseguras y de las tasas de accidentes, un mayor
número de quejas de los clientes, un incremento de los costes en
formación de los trabajadores sustitutos, etc. A su vez, el
mantenimiento del puesto de trabajo para las personas con trastorno
mental constituye un factor clave para su recuperación y para evitar su
estigmatización.

En este contexto, tal y como recogen estas guías, resulta de interés fundamental reforzar la coordinación entre las políticas sanitarias y sociales, mejorar la formación
de los profesionales de Atención Primaria, mejorar la concienciación de
las personas que sufren ansiedad o depresión mediante programas de psicoeducación, aumentar la participación del paciente en la toma de las decisiones sobre su tratamiento, potenciar los entornos de trabajo saludables, incorporar la salud mental a la evaluación de los riesgos laborales, permitir la flexibilidad en la reincorporación laboral, evitar la estigmatización de las personas afectadas en los lugares de trabajo y facilitar el acceso a programas de tratamiento psicológico , entre otros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario